Bienvenidos

Buenos amaneceres, atardeceres o madrugadas. Bienvenidos a este vacío al que me lancé en busca de una cuerda que en vez de atar, me sostuviera. Y aquí estoy, jugando en la cuerda floja a hacer malabares con fuego mientras ojos curiosos me acarician o me arañan.

Sea como fuere, siempre será mejor si sucede.