Almas

Esto fue un 11 de Diciembre

No sé por qué hoy o por qué no fue ayer. Solo sé que estas ganas de luchar, de expresar de seguir sintiendo cada vez más me ahogan las palabras y me cierran el pecho. En un eterno brevísimo en el que trato de conseguir algo que en ocasiones me planteó dudas pero que ahora lo siento agua y aire. Tal como escuché  hace unas semanas en una conferencia….”Tengo muchas preguntas” y eso es lo que hoy os planteo…algunas de mis muchas preguntas. Que, tal vez, mañana o pasado pueda darles una respuesta. Pero, inevitablemente, en unas horas o quizá minutos esa respuesta haya cambiado totalmente de parecer, o haya evolucionado a una nueva cuestión.

¿Prefieres sumergirte en una lucha que puede llevarte a una gran felicidad a pesar de que el camino sea arduo, te arañe la piel y el alma y te impida vivir como esa gran mayoría, feliz en su ignorancia del significado de felicidad, en su inexactitud al contestar a su lista de deseos, en su estatismo emocional, su zona de confort (amiga que bien que te arriesgaste), y a sus culos pegados a los asientos que echaron raíces?

El miércoles me enfrenté a un texto…me enfrenté tratando de hacerlo mi cómplice…qué paradoja. En él se decía que “los sueños tal vez sólo son una excusa para vivir” una frase cierto bonita que me hace reflexionar sobre mis propias excusas, mi propia frase de motivación, que, por cierto, me preguntaron el otro día y no supe contestar. Simplemente pensé: paso el día auto-motivándome (si es que este término existe), motivando a la gente de mi alrededor y no soy capaz de tener una frase motivadora… Ahí va otra pregunta: ¿Cuál es la vuestra?

“Piedras” que creo haber superado y que me golpean en la espalda desviando la columna de mi vida, esos cimientos que comencé a poner hace un par de años después de que la marea se llevase el último grano de arena de los que fueron mis principios. Rotos por un corazón ajeno que me robó el aire mientras se marchaba dejándome desnuda en un bosque de rosas secas y lagunas estigias… pensé que moría pero sabía que no, solo era un amor tóxico al que me aferré por la puta necesidad de permanecer con el tacto de su piel tan solo un poco más.

Salir del alboroto de una realidad que nos refrena a la vez que nos exige justicia y garra. Sonriéndole a la vida con una meta, con muchas miras. Con anillos por contrato, con paredes por secreto, con decretos mal dictados y dudas en discretos. Balanceo de palabras que me guían y me fío, que me atrapan y me lían. Con las que volví a unas manos frías que derramaron más sangre en la pista y más sudor entre sus sábanas que cualquier dispara(r)te.

¿Qué brújula me(te) guía?

-TE LIVE YOU-

¿Y tú… qué vives?

 

Un Comentario

  • Pilar García

    Parece que las letras te tiran, mi pequeña filósofa. Entiendo que es este un blog abierto, un lugar para vaciar el alma, eso es lo que te apeteció hacer un once de diciembre, que como bien empiezas, podía haber sido perfectamente otro día, pero…¡mira por donde! ha sido ese número que tanto te gusta el que ha servido para tu pequeño-gran proyecto. No se te olvide que las palabras hermosas, y las que tu usas lo son, ¡no cabe duda!, van acompañadas de unas reglas de transición, y que la filología forma parte de mi vida, aunque me queden años para acabar la carrera. ¿Mi sueño? No. Los sueños se transforman en otros sueños, dan la vuelta, y a veces te hacen caminar persiguiendo nuevos sueños forjados a partir de sueños antiguos, que surgen a cada paso, con cada sonrisa, en cada momento que compartimos. La caricia del viento, el azote del pequeño vendaval de levante, la mirada perdida en mi azul…El sol de agosto atacando las dulces y suaves pieles, arrogante, poderoso, sabedor de su fuerza, de su mejor momento, pero consciente de que todo pasa, y llegará el otoño, y la brisa será suave, y el invierno amenazará con dejarlo todo baldío, yermo…hasta una nueva primavera.
    Si las estaciones guardan o no semejanza con el cerebro humano no me lo había preguntado, solo entiendo que si logramos asemejarnos a ellas, alcanzamos el equilibrio que tanto necesitamos. «Nuestra vida son los ríos…», dijo el poeta, serpenteantes, con accidentes geográficos y discurrir serenos.
    ¿Una frase?…No la tengo, energía para seguir amarrada a una sonrisa, a un ¡adelante!, porque cada día que nace me depara algo nuevo que aprender, y de ello me nutro.
    Suerte mi querida niña, espero que siempre encuentres respuesta a tus preguntas.
    Te quiero.

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